Primero, respire hondo: ya está haciendo algo importante al buscar apoyo para su hijo. Independientemente de si está considerando la terapia en línea para ayudar a su hijo a abordar comportamientos o problemas que podrían estar interfiriendo en su asistencia a la escuela, hay muchas cosas que puede hacer en casa, y esta guía le mostrará cómo.
¿Con qué frecuencia puede faltar un niño a la escuela?
Se considera que un estudiante tiene ausentismo crónico cuando pierde el 10 % o más del año escolar; eso equivale a unos dos días al mes. Se acumula más rápido de lo que la mayoría de los padres esperan.
Aproximadamente 1 de cada 6 estudiantes en los EE. UU. tiene ausentismo crónico cada año. Si su hijo ha estado faltando a la escuela, no es el único, y hay esperanzas reales de que las cosas cambien.
¿Por qué los estudiantes faltan a la escuela? Las razones comunes son las siguientes:
- Enfermedad física (dolores de estómago, dolores de cabeza, resfriados)
- Ansiedad o preocupación por la escuela: exámenes, amistades o una clase difícil
- Sentirse triste o abrumado, lo que hace que sea difícil levantarse de la cama
- Estrés familiar
- Preocupaciones de seguridad en el camino a la escuela o en la escuela
A veces, los niños ni siquiera saben por qué no quieren ir. A continuación, le diremos lo que puede hacer al respecto.
Maneras en las que usted puede ayudar
1. Mantenga un registro de la asistencia
Registre cada ausencia: la fecha y el motivo. Los patrones pueden ser pistas. Por ejemplo:
- ¿Su hijo falta los lunes con más frecuencia?
- ¿Las ausencias ocurren en torno a exámenes o eventos escolares?
- ¿Las mañanas son más difíciles en determinados días?
También puede consultar el portal de padres de su escuela (aplicaciones como ParentSquare, Infinite Campus o PowerSchool). ¿No está seguro de cómo hacerlo? Consulte al personal de la oficina principal. Ellos lo ayudarán a configurarlo.
2. Establezca una rutina matutina
Las mañanas previsibles hacen que sea mucho más difícil evitar la escuela. Pruebe lo siguiente:
- Establecer un horario constante para despertarse, incluso los fines de semana.
- Preparar la ropa, las mochilas y los almuerzos la noche anterior.
- Mantener el desayuno simple.
Si su hijo se resiste, mantenga la calma y sea realista: “Sé que las mañanas son difíciles. Vamos a ir paso a paso”. A veces, los niños necesitan recordatorios por parte de adultos de confianza de que la escuela es parte de su rutina y que asistir cada día les ayuda a tener éxito.
“Las rutinas son la estructura del día de un niño. Cuando los niños saben qué esperar, se sienten más seguros, y los niños que se sienten más seguros están más preparados para aprender”.
— Dr. Ross Greene, autor de The Explosive Child (El niño explosivo)
3. Sea inteligente al programar citas
- Programe visitas al médico, trámites y terapia fuera del horario escolar cuando sea posible.
- Cuando tenga citas durante el día, traiga a su hijo a la escuela durante una parte del día, aunque solo sean dos horas.
- Intente mantener la terapia a la misma hora cada semana para que se convierta en una rutina y no en una razón para faltar más a la escuela.
4. Manténgase en contacto con la escuela
Las escuelas quieren ayudar. No tiene que compartir todos los detalles. Un simple aviso es suficiente: “Mi hijo ha estado teniendo dificultades para asistir a la escuela. Estamos trabajando en ello y queríamos informarles”.
La mayoría de las escuelas tienen un orientador, un trabajador social o un equipo de asistencia específicamente para situaciones como la suya. Pregunte al personal de la oficina principal con quién debe comunicarse.
“La colaboración entre las escuelas y las familias es la combinación más poderosa que tenemos para ayudar a los niños a alcanzar el éxito”.
— Karen Mapp, Escuela de Posgrado en Educación de Harvard
5. Piense bien cuándo debe mantener a su hijo en casa
Razones claras para quedarse en casa:
- Fiebre, vómitos o alguna enfermedad contagiosa.
- Una cita programada de salud o terapia (informe a la escuela para que sea excusada)
Señales de que puede ser ansiedad, no una enfermedad:
- Dolores de estómago o de cabeza que aparecen cada mañana de escuela, pero desaparecen al mediodía.
- Sin fiebre ni otros síntomas físicos
Una regla útil: si no hay fiebre ni vómitos, pruebe con enviarlo a la escuela. Puede decirle: “Te sientes nervioso. No pasa nada. Vamos a ver cómo te sientes después de un rato”.
6. Ayude a su hijo a sentir que pertenece
Los niños que se sienten conectados con la escuela tienen más probabilidades de asistir, incluso, en los días difíciles.
- Fomente los clubes, deportes o actividades extraescolares que disfruten; incluso uno puede marcar una gran diferencia.
- Pregúntele: “¿Hay algo en la escuela que realmente te guste, aunque sea un poco?” Luego, ayúdelo a hacer más de eso
- Un docente que le presta atención, un buen amigo, una tradición del almuerzo; las pequeñas conexiones construyen pertenencia.
Las investigaciones muestran que los estudiantes que sienten que pertenecen tienen una mejor asistencia, mejores notas y una mejor salud mental.
Ya está ayudando
El hecho de que esté leyendo esto significa que se preocupa, y eso importa más de lo que imagina. Los pasos anteriores son reales y funcionan. No es necesario esperar a la cita de terapia para comenzar.
Siga acompañando a su hijo. Siga enviándolo a la escuela. Para cuando llegue su primera cita, ya tendrá una ventaja. Usted puede con esto.
Fuentes: Attendance Works (attendanceworks.org) | Centro Nacional de Estadísticas Educativas | Escuela de Posgrado en Educación de Harvard



